martes, 9 de septiembre de 2014

Buen día lectores.
¿Cómo están? Espero que muy bien.
Bueno, les contare que en mi clase de lectura y redacción nos hicieron redactar una narración y yo puse una de amor.
Así que se las compartire:

¿Amigos o más que eso?...
Esa mañana me desperté muy emocionada, pues era mi primer día de ensayo en el grupo de danza en el que estoy.
Llegué a la casa de cultura “Guillermo Bonfil Batalla”. Esta antes era una hacienda, por lo tanto es muy grande. Entrando esta el salón de música y la sala de exposiciones; enseguida esta la sala de danza y enfrente de esta está un pequeño kiosco; más adelante están los baños y las escaleras que te llevan al salón de teatro, ballet y la pequeña biblioteca. En fin…
Como el kiosco está enfrente de la sala de Danza, nos preparamos ahí para los ensayos. Ahí estaba él preparándose, pero a la vez mirándome fijamente con sus hermosos ojos parecidos a dos gotas de miel. Su mirada estaba tan perdida en mí que decidí voltear a verlo; su boca delgada se encorvo formando una suave sonrisa para mí. Al devolvérsela su cara se iluminó por completo.
Llegó la hora del descanso y fue hacia mi lugar. Traté de poner atención en sus demás rasgos, pero estaba tan rara, era como si no pudiera dejar de ver su cara. De repente llegó y dijo --- ¡Hola! ¿Cómo te llamas?--- ---Bella--- contesté rápidamente. ---Tu nombre es muy lindo, nunca lo había escuchado--- contestó él enseguida. Nos llamó el profesor para que continuáramos con el ensayo y eso fue todo lo que hablamos ese día.
Al ensayo siguiente no supe si hablarle o no, pero inmediatamente que llegué el corrió a saludarme. --- ¡Hola!--- me dio un beso en la mejilla --- Pensé que no vendrías hoy--- me dijo. --- ¿Por qué?--- contesté dudosa ---No lo sé, por un momento creí que no te gustaba la danza.--- me dijo un poco temeroso, pues se le quebraba la voz un poco. ---Me encanta estar aquí. Bailar es mi pasión--- contesté en seguida.
Así fueron los dos primeros días. Después nos empezamos a conocer más. Poco a poco nos fuimos haciendo mejores amigos. Yo le tenía mucha confianza al igual que él a mí. Debo confesar que llegó un momento en el que yo quería que fuéramos algo más que amigos.
Un día llego muy emocionado y nervioso a la vez ---Hola--- me dijo al momento en que me abrazaba fuertemente ---Necesito hablar contigo--- me dijo ---Claro, en el descanso me cuentas--- le contesté algo extrañada.
Cuando llegó la hora del descanso se acerco a mí y me dijo ---Bueno pues… hay una chica que me gusta…--- En ese momento no sabía si ponerme feliz porque mi mejor amigo había encontrado a alguien o si ponerme triste, pues yo quería que él me quisiera a mí; pero creo que en ese momento opté más por la segunda opción. Él continuó---…pero la verdad no sé cómo decirle si quiere ser mi novia— Se me hizo un nudo en la garganta no quería dejarme hablar bien y lo único que pude contestar en ese momento fue — ¿Quieres que te ayude? — hice muchos esfuerzos para que no se me cortara la voz — Sí por favor— me dijo él enseguida.
Traté de calmarme y empecé a darle consejos de cómo podía irse acercando a ella hasta el momento en el que le dijera lo que quería. Después de todo el era mi mejor amigo y quería que fuera feliz.
Al día siguiente llevo un gran y hermoso ramo de flores (Curiosamente los dos nos equivocamos de hora y llegamos casi una hora antes al ensayo.) me saludó como siempre me dio el ramo y me dijo —Detenme esto por un momento— — ¿Son para ella?— pregunté — Sí, son para la chica más linda de este mundo— me dijo muy emocionado. Me quitó el ramo y dijo — Vamos para allá—
Me llevó al pequeño kiosco que hay en el lugar y me sentó en donde empiezan las escaleras para subir y bajar. Se empezó a poner nervioso y empezó a caminar por todo el kiosco. Después de casi 10 minutos le pregunté — ¿Qué tienes? — pero no me contestó. Cuando por fin se paró, bajo al segundo escalón y se puso en cuclillas frente a mí con el ramo en las manos; respiro profundamente y me dijo — Esa chica linda y hermosa con la que quiero estar…— Hizo una larga pausa, volvió a respirar profundamente y continuó —… éres tú…— En ese momento me quede helada, era como si algo me estuviera deteniendo sin dejarme mover mientras él seguía diciéndome —…así que… ¿Quieres ser mi novia? — En ese momento había una explosión de felicidad dentro de mí. Me levanté, lo abrasé fuertemente y le dije al oído — ¡Sí! — Al momento de decirle el también me abrazo, me cargo, me dio de vueltas y me bajo. —No hiciste nada de lo que te dije ayer— le dije burlona — Los nervios hicieron que se me olvidara— contestó él enseguida.
Y desde ese día hasta ahora tenemos una linda relación.
Fin.

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